El verano es tiempo de platos ligeros, frescos y deliciosos, y el aceite de oliva virgen extra es el ingrediente ideal para dar sabor a tus recetas. Con el calor, el cuerpo tolera peor las comidas copiosas y necesita alimentos ricos en agua que ayuden a mantener una buena hidratación.
Por eso, cocinar durante los meses más calurosos implica tener en cuenta las necesidades del cuerpo y apostar por recetas frescas, sencillas y equilibradas. Desde Baró de Maials te proponemos tres ideas de platos con AOVE que te ayudarán a disfrutar del verano con mucho sabor.
1. Ensalada mediterránea
Las ensaladas son una opción rápida, saludable y ligera. Crear una ensalada a tu gusto es muy sencillo, especialmente cuando tenemos al alcance productos mediterráneos de la tierra como el tomate, el pepino, la cebolla o el propio aceite de oliva virgen extra.
Para hacerla todavía más deliciosa, también puedes añadir frutos secos de Closca, nuestra cooperativa de segundo grado, que ofrece una gran variedad de productos como avellanas, almendras caramelizadas o pistachos.
2. Pasta fría con salmón y aguacate
La pasta fría es una alternativa refrescante, saciante e ideal para comidas ligeras. Sus múltiples posibilidades la convierten en una gran opción para combinar con otros ingredientes y crear un plato completo y lleno de sabor.
En este caso, te recomendamos preparar una pasta fría con espirales, salmón ahumado y aguacate, aliñada con un chorrito de aceite de oliva virgen extra y salpimentada al gusto. Para potenciar su sabor, mezcla bien todos los ingredientes en un bol y sírvela bien fría para disfrutar de una comida refrescante.
La combinación de los carbohidratos de la pasta, la proteína del salmón y las grasas saludables del aguacate y el aceite hacen de este plato una opción nutricionalmente equilibrada.
3. Carpaccio de melón con jamón y aceite de oliva
Combinar dulce y salado puede dar resultados espectaculares, y el melón con jamón es uno de los grandes clásicos para conseguirlo. La frescura y dulzura del melón complementan la salinidad y la textura del jamón, creando una combinación única y muy refrescante.
Corta el melón en láminas muy finas y colócalas de manera que se superpongan ligeramente hasta cubrir todo el plato. Después, corta el jamón ibérico en pequeños trozos y distribúyelo por encima del melón.
Aliña el plato con un chorrito de aceite de oliva virgen extra y, si te gusta, también puedes añadir un poco de vinagre balsámico. Decóralo con especias y algunas hojas aromáticas, y tendrás un entrante ideal para tus comidas de verano.
Y ya lo tienes: tres propuestas rápidas, frescas y deliciosas para combatir el calor sin renunciar al sabor.


