La historia de un pueblo ligada al olivo y al aceite
El pueblo de Maials no se puede entender sin su arraigada tradición oleícola. La agricultura de secano, con el cultivo de olivos, cereales y viña, ha sido durante siglos la base de la economía local y uno de los principales motores de su identidad.
Los primeros en descubrir la calidad del aceite de Maials fueron los romanos, que apostaron por el cultivo del olivo en esta zona hace más de 2.000 años. Desde entonces, generación tras generación, los maialencos han vivido vinculados a la agricultura, perfeccionando y mejorando las técnicas de cultivo.
Con los avances industriales del siglo XX, Maials fue incorporando nuevas técnicas de extracción del aceite, al mismo tiempo que se creaban molinos modernos capaces de optimizar su producción. En este contexto, un grupo de pequeños agricultores locales se unió bajo la Cooperativa del Camp Foment Maialenc con el objetivo de comercializar su aceite de oliva. La calidad del producto ya era ampliamente reconocida por la gente de la zona, pero la creación de la cooperativa impulsó su popularidad y convirtió a Maials en un referente estatal en la elaboración de aceite de oliva.
El clima seco y cálido de la zona de Maials crea unas condiciones ideales para el olivo, que disfruta de un proceso de maduración lento. Este proceso se refleja en las texturas y matices del aceite de oliva virgen extra, extraído exclusivamente del zumo de aceitunas arbequinas, más pequeñas y redondeadas, cultivadas durante generaciones por los agricultores de la zona.
Si a la calidad natural de la aceituna se le suma un tratamiento cuidadoso y respetuoso, el resultado es un aceite de oliva virgen extra excepcional.


