Cada chorrito de aceite es el resultado de un proceso largo y cuidado, que se desarrolla durante meses y en el que intervienen personas, maquinaria y conocimiento. En la Cooperativa de Maials llevamos más de cien años cuidando cada fase de este proceso para que puedas disfrutar de un AOVE que combina la tradición del territorio con la máxima calidad.
De la cosecha al molino
Todo empieza con la cosecha de las aceitunas. Se lleva a cabo durante los últimos meses del año, principalmente entre octubre y noviembre, cuando la aceituna arbequina se encuentra en su punto óptimo de maduración para garantizar la máxima calidad.
Una vez recogidas, las aceitunas deben trasladarse rápidamente del campo al molino para que no pierdan sus propiedades. Después de limpiarlas para eliminar restos de hojas, ramas o polvo, las aceitunas se muelen enteras hasta obtener una pasta homogénea. Esta pasta se remueve lentamente durante la fase de batido, con el objetivo de facilitar la separación del aceite del resto de componentes de la aceituna, como el agua y las partes sólidas.
Almacenamiento y filtrado
El aceite extraído se deja reposar durante unos días para que se desprenda de posibles restos de humedad o partículas en suspensión. Durante esta fase, controlar la luz, la temperatura y el contacto del aceite con el aire es esencial para preservar su calidad y mantener intactos su sabor y frescura.
Finalmente, el aceite se almacena en depósitos hasta el momento de ser filtrado y envasado para su venta.
Para nosotros, no es solo aceite: es una forma de llevar Maials y toda su esencia hasta tu casa.
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